martes, 4 de enero de 2011

Dominio público y derechos de autor

2011 ha comenzado con el Día Mundial del Dominio Público, el pasado 1 de enero. Y es que en 2011 más de 600 autores pasan al dominio público. Naturalmente, la cosa va por jurisdicciones, que no todas son iguales. En Europa por ejemplo pasan al PD (Public domain, en inglés) autores como Sigmund Freud, Havelock Ellis, Zane Grey, o W. B. Yeats. Obras como El Gran Gatsby o El día de la langosta ven cómo expira su copyright. Pero en Estados Unidos ni una sola obra publicada pasa al dominio público en 2011. Ni en 2012. Todo esto debido a una ampliación de los plazos de copyright que se realizó allí en 1998, no solamente para obras futuras, sino también aplicable retroactivamente a obras ya existentes que estaban a punto de pasar al dominio público. Una locura. Así que hasta 2019, nada de nada por ahí (y eso si no hay una nueva extensión).

El tema de los derechos de autor, la propiedad intelectual, etc, está de rabiosa actualidad. Francia ya pasó por eso con la conocida DADVSI, y en España se tocó el tema de refilón en la Ley de Economía Sostenible (la "ley Sinde", como se conoció popularmente). En ambos casos hubo una reacción popular bastante espectacular, con mayor éxito (de momento) en el caso español. Tiene que haber un término medio. Si la cultura no es accesible, acaba desapareciendo. Nadie habla necesariamente de que todo sea gratis, porque la gente se rasca el bolsillo cuando ve que vale la pena (este es un buen momento para poner de ejemplo a Wikipedia, que es gratuita, de libre acceso y que ha recibido 16 millones de dólares en donaciones en apenas 50 días). Por eso el camino de intentar criminalizar a los que intentan acceder a determinados contenidos no es el correcto: lo que hay que hacer es facilitar el acceso. O se monta algo estilo Spotify, o se juega con las licencias, utilizando algunas menos restrictivas (o incluso cuasi libres) que permitan una mayor difusión de tu obra (porque si tu obra gusta, luego te la compran, pero como no te conozca ni Dios, vas dado para intentar vender tu libro a 25 euros...) Como leí en un tweet muy acertado, un autor tiene derecho a intentar ganar dinero con su obra, no derecho a ganarlo porque sí. Y como no toda obra va a ser un bestseller (y aparte, muy triste sería una cultura basada en los bestsellers, o lo que mejor venda), no es ninguna tontería apostar por la difusión en vez de arriesgarte a caer en la obscuridad y encima no ganar ni un eurillo. Porque el riesgo de que tu obra no se venda ya lo tienes. Pero si llegas a más gente, tienes más posibilidades de encontrar un nicho. Por eso, iniciativas como las del Día del Dominio Público, que nos hacen ver cómo se va reduciendo progresivamente este PD y cómo pueden llegar a ser perjudiciales para la cultura las leyes de copyright excesivamente restrictivas, son tan necesarias.
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